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Sin que sobre nada

20 Abr

La alegría que experimentan los trabajadores del Molino Dolores desde la reciente reapertura también se acompaña de un sentimiento de prudencia y hasta incertidumbre sobre el destino final del emprendimiento.

Federico Barrios, integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT y responsable de la Secretaría de Desarrollo Productivo de la central, explicó al Portal lo que están viviendo los trabajadores por estas horas en las que se cruzan emociones y dudas razonables.

“Sabemos que el panorama aquí es complicado, pero claro que la reapertura es una alegría” sostuvo. “La idea de la reapertura está directamente vinculada a una futura venta en mejores condiciones, o bien por venta anticipada o a través de un remate, pero dentro de un panorama complicado fue muy importante para los compañeros cuando el Molino volvió a funcionar”.

La noticia se destacó desde el Poder Ejecutivo cuando se reseño el proceso por el que el Molino Dolores volvía a producir. Para el Ejecutivo uno de los puntos salientes fue la postura constructiva de las partes y elogió que Barrios, actuando como vocero de la Federación de Obreros y Empleados Molineros y Afines (Foemya) señaló la labor del MTSS y el hecho que se haya “mostrado sensible al planteo de los trabajadores, (de manera) realista y buscando soluciones”.

En diálogo con el Portal, Barrios dijo que el hecho que el Molino Dolores esté trabajando es “una llamita de esperanza”. Las expectativas de los trabajadores se centran en que ahora que el Molino está funcionando, en caso que se concrete una venta, se mantengan los puestos de trabajo y no haya trabajadores perjudicados. “Por ello es que entendemos que se piensa en vender el Molino ahora que está funcionando” agregó.

Actualmente, el Molino está operando con el 100% de los trabajadores en tres turnos de seis horas diarias, con el proceso de 4500 kilos diarios  de trigo, con lo que se obtienen unas 4500 toneladas de harina, aun que cabe consignar que esta cifra no representa el 100% de la capacidad de molienda. La jornada de trabajo es de lunes a viernes.

La cautela con la que habla Barios se sustenta en que “no queremos generar falsas expectativas”.  En este sentido,  incluso admitió que “la realidad está muy complicada”.

El pasado lunes, se desarrolló una reunión con autoridades del Ministerio de Trabajo que viajaron desde Montevideo, conjuntamente con la judicatura, para coordinar una recorrida por el Molino “para monitorear y hacer un seguimiento de la marcha de la operativa”. El monitoreo permitirá conocer si se produce un aumento de las ventas y cómo impacta eso en los trabajadores.

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Publicado por en 20 abril, 2017 en Comisión Prensa y Propaganda

 

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