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Cartas para ellos

23 Jun

Las cartas del calabozo fueron memoria viva del tiempo del terror en Uruguay. Los testimonios fueron saliendo en servilletas, cajitas de fósforos o en los lugares más insólitos donde los compatriotas encontraron un milímetro para contar el horror pero también el amor. Esa indeclinable e irrenunciable forma de resistir al intento de exterminio.

Pero hubo otras cartas. Cientos de papeles que iban y venían del exterior, desde la resistencia en el exilio, de compatriotas que se organizaron para enviar un pedacito de luz, retazos de solidaridad hechos cheques. Era el dinero que juntaba la CNT en el exilio, con compatriotas, familias que los recibieron en todas partes, pero también algunas organizaciones sindicales y hasta gubernamentales oficiales de Holanda, Suiza, Suecia, España y otras tierras. “Cartas para Ellos”, es el intercambio epistolar del Fondo de Solidaridad de la CNT en los años de la dictadura y publicado en fomato libro.

Todo ese vínculo solidario quedó registrado en cartas que ahora cobran luz a través de la recopilación realizada por Noela Fernández Bidegain y Silvia Maresca Lacondeguy del Museo de la Memoria, en un trabajo que se llama “Cartas para Ellos”. El libro fue presentado hoy en la sede del PIT-CNT con la presencia del presidente de la central, Fernando Pereira, las escritoras Noela Fernández y Silvia Maresca, el integrante de ña Comisión Fundadores de la CNT, Carlos Bouzas, dirigentes, militantes, Familiares y contó con la presentación de Jorge Voituret.

Carlos Bouzas explicó al Portal que ese dinero que se juntaba era para mandárselo a las familias en Uruguay que tenían a sus seres queridos presos. “Les mandábamos unos seis cheques por año, de un monto entre 100 y 200 dólares para ayudar en algo a los que tenían a su gente, a sus esposos, esposas, madres, padres o hijos presos”.

La forma que encontraron de enviar los cheques tenía sus particularidades. Había que tratar de evitar el pago de comisiones bancarias y allí surgió la colaboración de la banca española. Luego, prever que los sobres con los cheques podrían despertar sospechas de funcionarios de la dictadura que andaban por todas partes. “Conseguimos un grupo de españoles que nos prestaban sus nombres, direcciones, sus casillas postales y mandábamos desde allá con esos nombres ajenos a la sospecha militar”. Claro, Bouzas recuerda que muchos compatriotas viviendo en el terror de la dictadura al principio desconfiaban de esos cheques que llegaban de Europa “y hasta algunos los devolvieron”.

Los compañeros de la CNT en el exilio comprendieron que había que documentar cada envío, cada peso que se mandaba, cada intercambio epistolar. Casi sin darse cuenta, se fue construyendo una de las páginas de la solidaridad y resistencia a la dictadura, desde las cartas que iban y venían con cada pesito de solidaridad que se podía juntar.

“La ayuda a los familiares se coordinaba en la oficina del coordinador de la CNT en  Madrid, allí se fueron juntando las cartas en una carpeta que se le abrió a cada familia de compatriota donde se anotaba el nombre de la persona que estaba presa y el nombre de la persona que enviaba”. Bouzas recordó que se le pedía a la gente que contestara las cartas simplemente como forma de control. Lo que con el paso del tiempo, fue constituyendo un relato “desde abajo”, desde la vida cotidiana y las distintas formas de resistencia en la dictadura.

Todo ese material fue recopilado con el trabajo de Noela Fernández Bidegain y Silvia Maresca Lacondeguy del Museo de la Memoria, que no quisieron que esas cartas se perdieran para las nuevas generaciones.

El libro “Cartas para Ellos” cuenta estas historias, y también refiere acerca de la solidaridad de la CNT y de mucha gente en todo el mundo, con los prisioneros políticos, sus familias, y con un pueblo en lucha contra la dictadura. Refleja también, a través de la correspondencia con las familias de los presos, el desarrollo de la resistencia a la dictadura.

“El dinero lo recolectábamos de distintas formas; por ejemplo en Madrid vendíamos chorizos al pan, que en aquellos años, era algo que ni se conocía por España. Ellos comían el chorizo seco y con eso y por ejemplo, importando yerba para vender, hicimos finanzas para poder juntar el dinero que luego enviábamos a las familias de unos 300 presos aquí” explicó Bouzas. Cassettes con música popular uruguaya para vender, apoyos de gobiernos y hasta de una iglesia suiza fueron otros empujes de solidaridad que sumaron recursos a la campaña de la CNT en el exilio.

El libro “Cartas para Ellos” fue presentado hoy en la sede del PIT-CNT y desde esta semana estará a la venta en distintos sindicatos y organizaciones sociales.

“Fue muy emocionante el momento en que los compatriotas supieron la verdad, que los nombres de aquellos españoles desconocidos que enviaban cartas con cheques con dinero, en realidad, eran otros compatriotas uruguayos en el exilio”.

Bouzas reconoció que todo este proceso es parte de la construcción de la memoria, y que ese archivo que se fue generando y que ahora ve la luz a través de la publicación del libro, “es parte de la resistencia”. En tiempos en los que hablar de archivos de la dictadura inevitablemente se vincula a los grupos de inteligencia y enlace, estas cartas, este material, supone una vez más, la victoria de la libertad y la dignidad humana, por sobre todas las cosas. “Esta cadena humana de la solidaridad quedó reflejada en esas cartas, este archivo es eso, este libro es eso” sostuvo.

La obsesión por supervisar el manejo de los recursos, por testimoniar cada peso, cuidar el destino y manejo de los fondos solidarios, fue también lo que generó que este material primero se generara, luego conservara y finalmente, llegara a Uruguay a través de valija diplomática y ahora sea parte de la historia reciente.

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Publicado por en 23 junio, 2017 en Comisión Prensa y Propaganda

 

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