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Salud como un derecho fundamental

12 Ene

Pasaron las tradicionales fiestas de fin de año, sin la trascendencia de otros años, sin mucho ruido y casi podríamos decir que pasamos sin habernos dado cuenta; pero este nuevo año es un periodo complejo y diferente en muchos sentidos.

Este nuevo año trae desafíos importantes, ya que es el último año donde podremos tener incidencia en el aspecto presupuestal, esta nueva Rendición de Cuentas será la última en este período de gobierno con posibilidad de incrementos en los rubros y por lo tanto tendremos que trabajar fuertemente desde este tiempo si queremos lograr cambios en el presupuesto general.

Este año marca los diez primeros años de construcción del Sistema Integrado de Salud, un camino a medio transitar, pero que podemos comenzar con algunas evaluaciones, primarias, por cierto, pero que tienen un gran valor porque nos permiten profundizar las cosas que se ha hecho bien y mejorar en aquellas que con errores no han generado las respuestas esperadas.

Debemos poner mayor hincapié en el fortalecimiento del primer nivel de atención, lograr verdaderos cambios a nivel cultural, apelando a nuevos procesos educativos, rompiendo los esquemas que este sistema de mercado nos impone, formando y amplificando las capacidades desde una lógica de entendimiento de las necesidades visibles y las ocultas, desde la persona y su entorno y no como un bien de consumo.

Los grandes desafíos son el lograr procesos de transformación social, romper las brechas que separan a las personas por factores totalmente externos, economicistas y que han deteriorado los lazos que construyen el entramado social.
Temas como la violencia de género y generaciones, la niñez y adolescencia podrán tener un salto cualitativo y cuantitativo se trabajamos en cambios en la forma que se instrumenta y desarrollan las políticas que se han definido y que están atadas directamente al sistema de salud, por esto nuestra insistencia en el apoyo real al primer nivel de atención y apropiarnos realmente del cambio en el modelo de atención.
En otro plano también es importante para este año comprender la relación existente entre Presupuesto Nacional y SNIS, caminan juntos, van de la mano, pero no están atados el uno al otro como si fueran uno. Esto es bien importante ya que debemos tener claro que le solicitamos a uno y que le pedimos al otro, muchas respuestas que surgen del presupuesto son directamente vinculadas al proceso de acción del sistema de salud, como lo son los salarios de los trabajadores públicos, la transformación de unidades ejecutoras, recursos materiales que impactan directamente en el sub-sector público que es integrante del sistema, pero la verdadera organización de las personas, las prestaciones y las conductas que todos los actores del sistema deben tener es exclusivo de la propia construcción del sistema y las definiciones del carácter político que se toman con respecto a el mismo. Por esto se hace necesario concretar un proceso de transformación, crear bases fuertes en temas que son los pilares fundamentales, que sostienen el funcionamiento del accionar cotidiano, pensar y valorar más a las personas.

Existen exigencias varias, pero ¿cuánto se ha valorado lo que aportan los trabajadores para hacer realidad este gran proceso de cambio?

Uno de los pasos más esperados es lograr un equilibrio en las relaciones de trabajo, romper las barreras que separan a los trabajadores mediante salarios sumamente dispares, competencias diferentes ante iguales funciones, además de una gran competencia desleal de parte de muchos actores del sistema, intentando captar a los más capaces en una lógica de remuneraciones que no coinciden con las posibilidades que tiene el país y que siempre impacta negativamente en el sector público.

Nuestra máxima debe ser la creación del estatuto único del trabajador de la salud, donde se enumeran derechos y obligaciones para todos, con roles bien definidos y responsabilidades acordes a cada integrante del sistema; sabemos que para esto deberá pasar un tiempo, por esto este año deberá tener un avance con la concreción del estatuto de funcionarios de ASSE, algo central para dar orden y respuesta de carácter funcional a los trabajadores del organismo.

En cuanto a los temas salariales, deben estar regulados de acuerdo a las funciones que se desarrollen, y con grados de mayor paridad, algo que el sector privado en alguna medida tiene, a través de los laudos en el consejo de salario, pero deberíamos contar con laudos generales para las funciones y no importando en que institución se trabaje, el salario a igual función debería ser el mismo.

Junto con esta acción deberemos contar con una regulación en el manejo de los costos y los precios, ya que no es lo mismo cuanto puede costar la producción de un medicamento, un procedimiento y el precio que se coloca en el mercado, esto hace que existan altos precios disparados de los costos, encubriendo verdaderas ganancias, e impactando fuertemente en el manejo de los recursos que el país debe destinar para resolver los temas de salud de la población.

Hoy existen grupos que se enriquecen a través del sistema de salud, y es el Gobierno el que debe tomar mediadas claras para lograr cambios sustanciales, ya que la definición de salud como un derecho fundamental, no como una mercancía es una responsabilidad del Estado cumplirla.

Pablo Cabrera

 
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Publicado por en 12 enero, 2018 en Comisión Prensa y Propaganda

 

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