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Archivos diarios: 1 mayo, 2019

Pereira: “Acá al neoliberalismo lo vamos a enfrentar desde el primer día”


La central sindical realizó como todos los años un acto en el marco del Día del Trabajador bajo la consigna “Para seguir conquistando derechos”.

Acto del Pit Cnt. Foto: El País

Esta mañana se realizó en la Plaza Mártires de Chicago el  tradicional acto que todos los años organiza la central sindical Pit-Cnt en el marco del Día Internacional de los Trabajadores. Si bien en esta jornada hay actos en varios departamentos, el principal es el que se realizó en Montevideo, con la oratoria a cargo del presidente del Pit-Cnt Fernando Pereira y representantes de la Intersocial feminista.

Pereira comenzó su discurso diciendo que el de hoy “es un acto muy importante” y que este “es un año trascendente para la vida de los uruguayos”. “Sentimos una enorme alegría de que este país cada cinco años elija su presidente”, agregó.

“Estos actos no se construyen solos”, dijo. Y agregó: “¿Qué nos vamos a sentir solos?”, para luego nombrar a diferentes agrupaciones que los acompañan como la de Familiares de detenidos desaparecidos o los estudiantes.

“Nada podríamos hacer de lo que hacemos si no hubiera delegados de a pie”, agregó, nombrando por ejemplo a los trabajadores de OSE, de UTE y a los del sindicato del Gas, que tiene a algunos de sus integrantes realizando una huelga de hambre.

“Este movimiento transpira cultura”, añadió Pereira, y nombró a varios artistas, entre ellos a Plef, un “compañero, artista callejero” que fue asesinado hace unos meses.

Pereira también habló de la región, comenzando por Brasil, donde “asistimos a un brutal golpe de Estado que puso a (Michel) Temer (…) y llegamos a este hombre (Jair) Bolsonaro, que a mí me da más miedo que el cuco”.

El dirigente sindicalista dijo que Bolsonaro en el gobierno significó “congelamiento de las políticas sociales, recortes en el presupuesto educativo, ataques a la negociación colectiva,  ergo intentar que los sindicatos no existan (…) acá hubo empresarios que decían que ´el mejor sindicato es el que no existe´pero por suerte seguimos estando y nuestras banderas siguen en alto”.

Pereira sostuvo que “que cosa más increíble” es que Bolsonaro llegara a la presidencia “con Lula (Da Silva) preso”. Y destacó que “hasta ahora no hemos visto nada que demuestre un delito de a Lula o de Dilma Rousseff, por lo que pidió: “Lula tiene que estar libre”.

El dirigente dijo que hay que mirar el tema “con profunda preocupación” porque “no tendremos Bolsonaros en Uruguay, pero no hay que dejar que se creen, hay que pelear todos los días para que sea el modelo democrático el que resuelva”

También dedicó parte de la oratoria a la situación que vive Argentina: del aumento de las tarifas públicas durante el gobierno de Mauricio Macri y de que “hay que pensar mucho y reflexionar sobre lo que esta pasando en Argentina porque si hay una cosa clara que hay que decir es que acá al neoliberalismo lo vamos a enfrentar desde el primer día”.

Sobre Venezuela, dijo que “estas últimas horas las hemos vivido con honda preocupación” y “con una sola convicción y es que no es respaldando o criticando a (Nicolás) Maduro en esta tribuna que se va a resolver el problema. Se va a resolver el problema si el diálogo entre la oposición y el gobierno encuentra una salida democrática. Se va a resolver el problema si la salida es por todos, si resuelven un acuerdo. El Uruguay ha puesto uno de sus mejores hombres, Enrique Iglesias, ojalá esas gestiones y las de otros de América Latina logren un acuerdo”.

Pero no “un acuerdo de intervención ni un intento de golpe como hubo ayer”, dijo Pereira, quien llamó al mismo tiempo a “cuidar los derechos humanos de todos los venezolanos”.

“A ningún militante sindical le gusta ver cómo la tanqueta le pasa por arriba de los trabajadores o de quién esté ahí, no lo justificamos, no lo vemos bien”, añadió.

“La construcción democrática en América Latina está en peligro”, señaló. “Hay pocos países que pueden decir, como Uruguay, estoy seguro que en mi país habrá una elección en pocos meses”.

Respecto a las críticas que recibe la central sindical por “la falta de independencia” que tienen, dijo: “Nos podemos equivocar pero no nos confundimos (…) acá no se va as escuchar ni un discurso oficialista ni uno de la oposición. Solo se va a escuchar la voz de los trabajadores”, dijo.

Pereira dijo que si “la Intendencia de Montevideo o la intendencia de cualquier departamento del país contrata rompehuelgas para hacer nuestro trabajo, el Pit-Cnt va a responder con un paro”.

E insistió en el reclamo del Pit-Cnt de que “el salario mínimo nacional tiene que ser por lo menos la mitad de la línea de pobreza para que en un hogar que trabajan dos personas no estén por debajo de la miseria”.

“Es un momento de pensar y reflexionar en la niñez uruguaya”, añadió Pereira. Y dijo: “Admitimos que se redujo la pobreza y la indigencia pero hoy uno de cada cinco de los niños menores de 6 años están por debajo de la línea de pobreza”.

“Se invierte muy poco en la niñez”, opinó.

Milka Sorribas y Soledad González de la Intergremial Feminista también subieron al escenario y hablaron, momentos antes que Pereira, y cuestionaron las diferencias que hay en materia de sueldo entre hombres y mujeres que tienen el mismo cargo. También hablaron de la necesidad de reconocer el trabajo doméstico no remunerado.

“Basta de femicidios, de crímenes de odio y misoginia. Basta de crímenes de poder, exigimos la implementación real de la ley de violencia basada en genero”, dijo González.

Sorribas agregó que “no es posible que no haya tobilleras disponibles, que se nos despida de nuestros trabajos por tener que asistir con protección policial. El 40% de los femicidios es evitable”.

Llamaron a que el próximo 8 de marzo haya un paro general de 24 horas “solo de mujeres”.

También pidieron dejar de culpar a las víctimas frente a la violencia sexual y dejar de defender al abusador. Dijeron que para ello es necesaria la educación.

También hablaron de maternidad y dijeron que los servicios de aborto deben estar en todo el país y estar disponible “para todas las mujeres”, incluidas las inmigrantes que viven en Uruguay. “Aborto legal ya en toda América Latina”, agregaron.

“Si las mujeres no estamos en la vida política no podremos cambiar el mundo que nos oprime”, concluyó González.

Alba González de Familiares de detenidos y desaparecidos, participó en la oratoria y reclamó respuestas por parte del gobierno en materia de búsqueda de personas detenidas y desaparecidas durante la dictadura. “Estamos en un momento muy grave, se necesitan respuestas urgentes”, dijo..

González, además, responsabilizó a todos los partidos políticos por falta de respuestas en el tema.

También hizo referencia al hecho de que la Justicia le permitiera retirar la tobillera a José Gavazzo: “Es una cachetada a la sociedad y una burla al sistema de justicia”, señaló.

Alba González abrió el discurso. Foto: El País

El acto es acompañado por los trabajadores del sindicato del gas, entre ellos los tres que esta semana comenzaron una huelga de hambre.

Pereira había dicho a El País antes de la oratoria principal que uno de los temas centrales del acto es “el trabajo, que es un tema que tiene muchas aristas. El trabajo el futuro y la capacitación para acceder al trabajo (…) Vamos a promover un organismo tripartito para que estudie” este tema. Agregó que otro será el de la “cultura democrática”, así como también la agenda de derechos.

En un año de campaña electoral y elecciones, señaló que lo que le pedirán a los actuales precandidatos a la presidencia es que “se expresen” ante determinados temas como por ejemplo la ley de negociación colectiva, la de libertad sindical, la quede res penal empresarial, la de personas con discapacidad, “que se expresen y que sean claros, si las van a mantener que lo digan, que lo expresen en sus documentos”.

Entre el público estuvieron presentes el expresidente José Mujica, la vicepresidenta Lucía Topolansky, la precandidata Carolina Cosse, el intendente Christian Di Candia, el precandidato Daniel Martínez y el ministro de Trabajo Ernesto Murro, entre otros.

José Muijica y Lucía Topolansky con Carolina Cosse. Foto: Leo Mainé

 

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Publicado por en 1 mayo, 2019 en Comisión Prensa y Propaganda

 

UNIDOS Y HACIA ADELANTE – Miles de trabajadores participan del acto del 1º de Mayo


Miles de trabajadores se reúnen en la Plaza Mártires de Chicago para conmemorar el Día Internacional de los Trabajadores. Mirá las imágenes.

 
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ACTO del 1° de MAYO


 
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Historia del 1° de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores


La Revolución que se inició con la mecanización de las industrias textiles y el desarrollo de los procesos de obtención de hierro, se extendió a la mayor parte de Europa y a los Estados Unidos.

También fue favorecida la expansión del comercio, por la mejora de las rutas de transportes y, un poco más tarde, por el nacimiento del ferrocarril.

A partir de ese momento las fábricas comenzaron a atraer a grandes masas de trabajadores desplazados del campo, de esta manera se modificó la forma de trabajo y el obrero dejó de ser dueño de las herramientas y del objeto producido.

Pero estos cambios también trajeron consigo pésimas condiciones laborales. Según diversos relatos históricos, la situación del trabajo en las fábricas y la vida en los barrios obreros escandalizó a los testigos de la época.

Los testimonios existentes se refieren a jornadas laborales de más de dieciséis horas de trabajo en ambientes sin ventilación, en condiciones nulas de seguridad y bajo el control de capataces que castigaban con dureza a quienes no cumplían con las pautas establecidas.

Asimismo, las condiciones de higiene y salubridad eran deplorables.

Por otro lado, la incorporación de trabajadores se realizaba indiscriminadamente entre hombres, mujeres y niños.

También los barrios y sus viviendas eran insalubres. A todo este conjunto de problemas se lo denominó como: “La cuestión obrera”.

En 1810, el pensador del socialismo utópico, considerado el padre del cooperativismo, Robert Owen, se refirió a que la calidad del trabajo de un obrero tiene una relación “directamente proporcional con la calidad de vida del mismo”.

Algunos años después impuso el popular lema: “ocho horas de trabajo, ocho horas de recreación y ocho horas de descanso”.

Ya para 1830 la demanda por la reducción del horario de trabajo era una solicitud generalizada en los Estados Unidos.

Pero las condiciones de trabajo continuaron incambiadas hasta que la “American Federation of Labor” (Federación Estadounidense del Trabajo), resolvió durante la celebración de su IV congreso, realizado el 17 de octubre de 1884 en Chicago, que desde el 1º de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas.

Mayo de 1886, concentración obrera en Chicago

La gran huelga

También advirtieron que desarrollarían una huelga generalizada si no se lograba tal reivindicación.

En ese marco, recomendó a todas las uniones sindicales que redactaran leyes en ese sentido en sus respectivas jurisdicciones.

Fue en ese marco que el presidente de los Estados Unidos, Andrew Johnson promulgó en 1886 la Ley Ingersoll, que estableció la jornada de ocho horas, aunque también contenía cláusulas que permitían aumentarla a 14 y 18 horas.

Esta norma no fue aceptada por las patronales por lo que comenzó a gestarse la gran huelga.

Los obreros de los Estados Unidos comenzaron a organizarse hasta que llegada la fecha establecida en el IV congreso de la Federación Estadounidense del Trabajo, paralizaron el país productivo con más de cinco mil huelgas.

El 1° de mayo de 1886 unos 200.000 trabajadores comenzaron la huelga, mientras que otros 200.000 conquistaron las ocho horas con simple amenaza de parar.

Según diversos reportes, en Chicago, donde las condiciones de los trabajadores eran peores que en otras ciudades, las movilizaciones prosiguieron los días 2 y 3 de mayo.

Un duro episodio de la lucha fue el incidente que se produjo en una de las pocas empresas que no paró aquel día, la fábrica de materiales  agrícolas de Mc Cormick que contrató rompehuelgas.

El día 2 de mayo se realizó una concentración de los obreros despedidos de Mc Cormick para protestar por unos 1.200 despidos y los brutales atropellos policiales.

Mientras se celebraba el mitin frente a la fábrica, y cuando estaba en la tribuna el anarquista August Spies sonó la sirena de salida de un turno de rompehuelgas, y comenzó una batalla campal. La Policía, sin aviso, procedió a disparar a quemarropa sobre la multitud produciendo 6 muertos y varias decenas de heridos.

Spies publicó de inmediato un manifiesto en el Arbeiter Zeitung: “Si se fusila a los trabajadores responderemos de tal manera que nuestros amos lo recordarán por mucho tiempo”

Asimismo,  convocó un acto de protesta para el día siguiente,  en la plaza Haymarket.

Se consiguió un permiso del alcalde para hacer el acto a las 19.30 en el parque Haymarket. Los hechos que allí sucedieron son conocidos como “Revuelta de Haymarket”.

“Grandes oradores harán presencia para denunciar las últimas atrocidades cometidas por la policía, los disparos a nuestros compañeros de clase ayer por la tarde. ¡Trabajadores armaros y haced fuerte presencia!”, expresaba uno de los folletos convocando al mitin.

Fuego indiscriminado

La concentración congregó a más de 3.000 huelguistas, pero hacia el final del acto y cuando quedaban 200 asistentes, un destacamento de 180 policías fuertemente armados se presentó y un oficial dio la orden de disparo.

Una bomba estalló y la policía transformó a Haymarket “en una zona de fuego indiscriminado, hubo muertos y más de 200 heridos”.

Se desató entonces una ofensiva contra los anarquistas. Se clausuraron los periódicos, se allanaron las casas y locales obreros y fueron prohibidos los mítines.

En Chicago se llenaron las cárceles de miles de revolucionarios y huelguistas. En ese marco, arrestaron a todo el equipo de imprenta del Arbeiter Zeitung y la policía detuvo a 8 anarquistas: George Engel, Samuel Fielden, Adolf Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons, Oscar Neebe y August Spies. Todos eran miembros de la Asociación Internacional del Pueblo Trabajador.

Según diversos reportes, el juicio fue totalmente manipulado. Se les acusaba de “complicidad de asesinato” aunque nunca se les pudo probar ninguna participación o relación con el incidente de la bomba ya que la mayoría no estuvo presente y uno de los dos que estuvieron presentes era el orador en el momento que la bomba fue lanzada.

A finales de mayo, varios sectores patronales estadounidenses ya habían accedido a otorgar la jornada de ocho horas de labor a varios centenares de miles de obreros.

Pero los 8 anarquistas fueron condenados a muerte. Al aproximarse el día de la ejecución, cambiaron la sentencia de Oscar Neebe, Samuel Fielden y Michael Schwab a cadena perpetua, y Louis Lingg apareció muerto en su celda.

El viernes negro

Al mediodía del 11 de noviembre de 1887 Spies, Engel, Parsons y Fischer fueron conducidos a la horca. En la caminata los cuatro entonaron La Marsellesa Anarquista. Ese día sería recordado como “el viernes negro”.

El episodio fue retratado en forma memorable por José Martí,  quien se desempeñaba como corresponsal en Chicago por el periódico La Nación de Buenos Aires.

“Salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro… Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: ‘la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora’. Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable”.

En julio de 1889, la Segunda Internacional instituyó el “Día Internacional del Trabajador” para perpetuar la memoria de los hechos de mayo de 1886 en Chicago.

Esta reivindicación fue adoptada y promovida por la Asociación Internacional de los Trabajadores, que la convirtió en demanda común de la clase obrera de todo el mundo.

 
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1 DE MAYO DÍA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES


HISTORIA DEL DÍA DE LOS TRABAJADORES

 

Los mártires de Chicago

 

Movimiento obrero de Chicago 1886
El Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo de cada año se dedica al recuerdo  del movimiento obrero mundial.
En julio de 1889, la Segunda Internacional reunida en París resolvió que “Se organizará una gran manifestación en fecha fija, de tal manera que simultáneamente en todos los países y en todas las ciudades en el mismo día convenido, los trabajadores pedirán a las autoridades oficiales la reducción, mediante una ley, de la jornada de trabajo a 8 horas… En vista que una manifestación análoga ha sido aprobada para el 1º de Mayo de 1890 por la Federación Americana del Trabajo, en su Congreso celebrado en Saint Louis… se adopta esa fecha para la manifestación internacional”.
En la actualidad se reivindican  los derechos de los trabajadores en sentido general, y se celebra en muchos países.

 Presidente Grover Cleveland

Llamativamente, en los Estados Unidos no se celebra esta conmemoración. En su lugar se celebra el Labor Day el primer lunes de septiembre desde 1882 en un desfile realizado en Nueva York y organizado por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (Knights of Labor, en inglés). El presidente Grover Cleveland, auspició la celebración en septiembre por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimiento socialista en los Estados Unidos.

Grabado que muestra la explosión en la Revuelta de Haymarket
Revuelta de Haymarket.
Hacia finales del siglo XIX la clase obrera de Europa y Estados Unidos estaba en plena lucha por la reducción del horario de trabajo a 8 horas.
Se vivía en esos años el proceso de consolidación del movimiento obrero a partir de los sindicatos y, también el desarrollo del movimiento socialista. Pese a la ruptura entre socialistas marxistas y anarquistas, ambas corrientes tuvieron un fuerte crecimiento en ese período.
A fines del siglo XIX – en los albores de la revolución industrial en los Estados Unidos – Chicago era la segunda ciudad en número de habitantes de EE.UU.
Del oeste y del sudeste llegaban cada año por ferrocarril miles de ganaderos desocupados, creando las primeras villas humildes que albergarían a cientos de miles de trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes venidos de todo el mundo a lo largo del siglo XIX.
En Estados Unidos,  se habían desarrollado varias asociaciones de trabajadores: la AFL (Federación Americana del Trabajo), de tendencia reformista, y los KL (Caballeros del Trabajo), más izquierdista. Paralelamente, surgió un Partido Obrero Socialista.
La reivindicación de las 8 horas tenía amplio apoyo en Chicago. Allí la jornada laboral se extendía desde las 4 de la mañana hasta las 8 de la noche. Aquellos que trabajaban 14 ó 15 horas se consideraban afortunados.
Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de 8 horas. El hacer valer la máxima: «ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa».
En este contexto se produjeron varios movimientos, en 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, salvo caso de necesidad. Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de 18 horas diarias debía pagar una multa de 25 dólares.
La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, pero tenía más preponderancia la American Federation of Labor (Federación Estadounidense del Trabajo), inicialmente socialista.
En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, ésta había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas, yéndose a la huelga si no se obtenía esta reivindicación y recomendándose a todas las uniones sindicales que tratasen de hacer promulgar leyes en ese sentido en sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de las organizaciones, que veían la posibilidad de obtener mayor cantidad de puestos de trabajo con la jornada de ocho horas, reduciendo el paro.
Presidente Andrew Johnson
En 1868, el presidente Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo la jornada de ocho horas. Al poco tiempo, diecinueve estados sancionaron leyes con jornadas máximas de ocho y diez horas (aunque siempre con cláusulas que permitían aumentarlas a entre 14 y 18 horas).
Aun así, debido a la falta de cumplimiento de la Ley Ingersoll, las organizaciones laborales y sindicales de EE.UU. se movilizaron.
La prensa calificaba el movimiento como «indignante e irrespetuoso», «delirio de lunáticos poco patriotas», y manifestando que era «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo».
 Imágenes de la huelga que se realizó el 1 de mayo en el estado de Chicago en los Estados Unidos en 1887.
El 1° de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga mientras que otros 200.000 obtenían esa conquista con la simple amenaza de paro.
En Chicago donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peor que en otras ciudades del país las movilizaciones siguieron los días 2 y 3 de mayo. La única fábrica que trabajaba era la fábrica de maquinaria agrícola McCormik que estaba en huelga desde el 16 de febrero porque querían descontar a los obreros una cantidad para la construcción de una iglesia. La producción se mantenía a base de esquiroles.
  Concentración de trabajadores en Chicago (EEUU), el 1 de mayo de 1886. Exigen la reducción de la jornada laboral a 8 horas. | libcom.org – Agencia
El día 2 la policía había disuelto violentamente una manifestación de más de 50.000 personas
El lunes 3 de mayo de 1886 un hecho empezaría a torcer el curso de los acontecimientos. En una reunión de 6000 estibadores en huelga, mientras hablaba August Spies, un grupo de 200 trabajadores se separaron del acto con el objetivo de presionar a los rompehuelgas, que en ese momento salían hacia sus casas. Quince minutos después aparecieron más de 200 policías que iniciaron un combate en las calles que terminó con 4 obreros muertos y muchísimos heridos.
Chicago. 3 de mayo.-  Concentración ante las puertas de la McCormick.
Spies y sus compañeros llamaron a una manifestación para el día siguiente en la plaza Haymarket, en el sur de Chicago. A la concentración fueron más de 3000 trabajadores y concurrió el alcalde de la ciudad, con la intención de garantizar la calma. El alcalde se retiró cuando hablaba el último orador, Fielden, e inmediatamente después la policía, comandada por el inspector John Blonfield (odiado por los obreros de la ciudad por su brutalidad represiva) irrumpió en la reunión con 180 policías.
 Haymarket momentos antes de la explosión
Fielden intentó detenerlos alegando que era una reunión pacífica. Estaba parlamentando con los jefes cuando alguien arrojó una bomba contra los policías, hiriendo a 66 (7 de los cuales murieron). La policía disparó contra la multitud matando a varias personas e hiriendo a 200. La zona se volvió un infierno, las farmacias se llenaban de gente herida. A este episodio se lo llamó la “masacre de Haymarket”.
Nunca se aclaró quién arrojó la bomba. La hipótesis más fuerte es atribuirla a una provocación policial.
 La patronal y la prensa a su servicio salieron a hacer una campaña contra los “anarquistas extranjeros que quieren destruir América”. El grupo dirigente del Sindicato Obrero Central estuvo inmediatamente sentado en el banquillo de los acusados. August Spies, Michael Schwab, Adolph Fischer, George Engel, Louis Lingg, Albert Parsons, Samuel Fielden y Oscar Neebe fueron sometidos a juicio.
La elección de los acusados fue política. Dos de ellos ni siquiera estuvieron en la manifestación de Haymarket, otros se habían retirado antes de la refriega. Lo que estaba en juicio eran las ideas políticas de estos militantes, cosa que fue dicha explícitamente por la acusación en varios tramos del juicio, plagado de vicios legales, falta de garantías, testigos falsos y demás catálogo de violencias y trampas a que fueron sometidos los compañeros. La índole fraudulenta del juicio fue tan evidente que, aun en medio de una ensordecedora campaña nacionalista contra los “terroristas extranjeros”, el jurado no se atrevió a condenar a muerte a todos los acusados, como era la intención primera de los organizadores políticos del juicio.
Grabado representando el ahorcamiento de los Mártires de Chicago
 El 11 de noviembre de 1887 Spies, Engel, Fischer y Parsons fueron ahorcados. Unos días antes Louis Lingg se había quitado la vida en su celda. A partir de ese momento fueron conocidos como los “mártires de Chicago” y reivindicados como héroes de la clase trabajadora internacional durante muchos años. En su funeral desfilaron más de 25.000 trabajadores.
Sala donde se llevó a cabo el juicio en Haymarket
Los otros compañeros (Fielden, Schwab y Neebe) pasaron largos años en prisión hasta que el peso de las mentiras acumuladas obligó a una revisión del proceso que concluyó con la libertad de los tres sobrevivientes.
El impacto internacional que tuvo el juicio a los “mártires de Chicago” duró muchos años. Hacia 1889, en la Reunión Obrera Internacional convocada en París (en la que confluyeron socialistas y anarquistas de varios países) se resolvió organizar “una gran manifestación en fecha fija, de tal manera que simultáneamente en todos los países y en todas las ciudades en el mismo día convenido, los trabajadores pedirán a las autoridades oficiales la reducción, mediante una ley, de la jornada de trabajo a 8 horas y que se lleven a efecto las demás resoluciones del Congreso de París”. La fecha escogida fue el 1º de mayo de 1890 para coincidir con el día en que los sindicatos norteamericanos habían resuelto retomar la lucha por las 8 horas y que conmemoraba el inicio de la huelga que terminó con la condena y asesinato de Spies y sus compañeros.
  
Placa conmemorativa del Gobierno a los Mártires de Chicago.En marcador escribieron Primero tomaron vuestras vidas, ahora explotan vuestra memoria
 
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