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Los dirigentes


1. ¿Qué es un dirigente? 
2. La función del dirigente 
3. Lo que no debe hacer el dirigente

Los dirigentes

1. ¿Qué es un dirigente?
El dirigente es el representante de la clase trabajadora en su empresa. Es la voz y el depositario de las tareas encomendadas por la asamblea. El dirigente debe ser un compañero que se la juegue por los trabajadores, que sea honesto, que no sea dirigente por el fuero o por sacar la vuelta como lo hacen muchos malos dirigentes.
Ser dirigente es sacrificado, exige más trabajo porque tiene que ser un ejemplo para los compañeros. Si bien muchos dirigentes no necesariamente tienen que trabajar para el patrón, sí tienen la obligación de hacerlo para el sindicato. Tienen que cumplir horario y los viejos tienen que verlo en el lugar de trabajo, tienen que ver que se la está jugando permanentemente por los trabajadores, que se saca la cresta por los intereses de los trabajadores.

2. ¿Cuál es la función del dirigente?
La función del dirigente es defender mañana tarde y noche los intereses de los trabajadores de su empresa y los de la clase trabajadora en general. Tiene que se inteligente, ir a la pelea cuando hay ropa para hacerlo y saber cuándo replegarse.
El dirigente tiene que defender en todo momento los intereses de la clase trabajadora, porque si no lo hace está colaborando para que el patrón se enriquezca más y no para que los trabajadores mejoren su calidad de vida. Nunca debe defender los intereses de los patrones, de los partidos políticos, de la iglesia o los del gobierno.
La función del dirigente es organizar a todos los trabajadores. Por ejemplo, es frecuente que los trabajadores de planta no quieran compartir el casino con los compañeros subcontratados y muchos dirigentes creen que no tienen porqué defender a los trabajadores contratistas. Pero a ellos también debe defenderlos, porque todos son trabajadores. Todos están ahí por un salario, todos tienen que alimentar a sus familias y todos pertenecen a la clase trabajadora. El dirigente debe trabajar para obligar al patrón a que agrande el casino para que también puedan comer los trabajadores subcontratados: esa es la actitud correcta del dirigente.
La función del dirigente es promover la unidad y la conciencia de clase y mantenerse activo en todo momento. El dirigente y los trabajadores tienen que ser solidarios con sus compañeros y su clase. No somos más ni menos que otros trabajadores. No importa si somos más o menos calificados. No importa si se trabaja con overol o con traje de dos piezas. Muchos compañeros de cuello y corbata se creen superiores al viejo que está en la fábrica aunque ganan menos, y se dicen colegas aunque son empleados. Todos somos trabajadores y pertenecemos a la misma clase social y eso hay que tenerlo siempre claro.

3. Lo que NO debe hacer el dirigente
Jamás debe arreglarse los bigotes con el empresario. El dirigente no se vende. No hace arreglos personales a espaldas de los trabajadores.
El dirigente no debe dormirse en los laureles. Recurrir a la Inspección del Trabajo cuando tiene un problema no es lo único que puede hacer. Muchos creen que esta es su única función y no hacen más que eso. Puede servir, pero lo más importante es organizar a los trabajadores y estar con el ojo al charqui. No puede dejar que le achiquen y achiquen el sindicato sin hacer nada.
No debe dividir a su sindicato. El dirigente debe invitar, incluir, motivar la participación y no crear grupos con intereses particulares al interior del sindicato.
Nunca debe robar. El dirigente tiene que ser un ejemplo de honestidad. El dinero del sindicato le pertenece a todos los miembros de la organización y entre todos deciden en qué se gasta y cómo se gasta. La plata no es del dirigente y mucho menos puede robársela.
El dirigente no puede ser flojo. No puede no trabajar para los trabajadores. Debe ser activo, inteligente, promover actividades, cultivar la formación de los socios, mejorar su propia preparación. No puede quedarse en la casa, sacar la vuelta o dedicar su tiempo a otra cosa. Tiene que trabajar para el sindicato.
Jamás debe usar los privilegios que tiene como dirigente para beneficio propio. Los privilegios que tiene son para que trabaje por los trabajadores.
No debe arrancarse con los tarros ni arrastrar a la gente al desfiladero. Hay dirigentes que toman decisiones unilaterales y esta actitud puede destruir al sindicato. Compañeros sobre ideologizados, por ejemplo, que piensan que en el sindicato se hará la revolución y van a morir a la huelga, actúan y arrastran a la gente a acciones sin tener la fuerza para sostenerlas. Finalmente lo que dejan es una tremenda escoba, a un montón de compañeros cesantes. Tienen que saber cuándo ir al choque y cuando replegarse. Tienen que trabajar para mantener el sindicato vivo y fuerte.

El dirigente tiene que cuidarse de no caer en las trampas de los patrones: nunca un dirigente ni un sindicato, tienen que coadministrar una empresa. Últimamente los patrones, como haciéndose los lindos, los que negocian, le plantean al sindicato que hay que despedir a tantos trabajadores y le piden ayuda para decidir a quiénes despedir y a quiénes no. El dirigente no participa en eso, esa es la pega de la empresa. La pega del dirigente es que ningún trabajador sea despedido.
También sucede que nos dicen que hagamos una negociación colectiva, que cuentan con tanta plata y nos piden que les ayudemos a repartirla, a quiénes sí y a quienes no. El dirigente no se presta jamás para eso. Los trabajadores no tenemos porqué coadministrar. Si quieren que coadministremos entonces que nos den la propiedad de la empresa. Muchos caen en la supuesta co administración, pero no es más que un engaño del patrón, una técnica para neutralizar al sindicato.
El dirigente no puede pasar por encima de la asamblea. La capacidad de decisión del dirigente tiene que ver con la democracia y la participación. El dirigente juega siempre un doble rol, por un lado dirigir y por el otro escuchar. Efectivamente tiene que tomar decisiones importantes. Pero debe hacerlo basándose en las decisiones de la asamblea. Por ejemplo, en una negociación colectiva, la asamblea le dice al dirigente que tiene que sacar del 5% de aumento hacia arriba, no menos. Ese es el límite de su acuerdo, porque así lo decidieron los trabajadores. Pasarse a la asamblea por el arco del triunfo debilita al sindicato. El dirigente no debe olvidar que él manda obedeciendo a la asamblea.

 

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