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La participación


1. La asamblea 
2. Democracia directa 
3. Capacidad de remoción

La participación

1. La asamblea
Por la asamblea pasan todas las decisiones importantes del sindicato. Es la instancia máxima de participación que tenemos los trabajadores de un sindicato. En ella tomamos colectivamente las decisiones más importantes, como la votación de una huelga o los acuerdos o no acuerdos con el patrón. En la asamblea ejercemos la democracia sindical siempre mirando hacia la conquista de las demandas de la clase trabajadora.

2. Democracia directa
La ejercemos en el sindicato cuando somos los socios los que decidimos las acciones a realizar para enfrentar al patrón. La democracia directa es imprescindible para decidir cosas importantes como qué se hace con la plata, cuánto aumento salarial pedimos, actividades formativas, si nos vamos a juntar con otra organización, la remoción de un dirigente, ir o no ir a una huelga, etc.
Las votaciones tienen que ser a mano alzada o un hombre un voto: mayoría simple o voto directo. No como en la CUT donde algunos dirigentes valen más votos que otros. Nada de ponderaciones. Recordemos entonces que el dirigente no es intermediario sino que es la voz de la asamblea ante los patrones.
Hay organizaciones en que se han dado modalidades interesantes de organización, como los consejos de delegados que están en la cima de la organización, son la autoridad máxima, por encima incluso de la dirigencia del sindicato. ¡Novedoso!

3. Capacidad de remoción
Es la facultad permanente de la asamblea para sacar en el acto a los dirigentes que no representen o defiendan los intereses de los trabajadores. Esta capacidad de la asamblea debe consagrarse siempre en los estatutos. La asamblea debe remover a aquellos dirigentes flojos, ladrones, traidores, entregados o cobardes. La asamblea debe tener siempre el control sobre las acciones del dirigente, pues éste debe actuar en consecuencia con lo decidido en la asamblea para velar por los intereses de los trabajadores.
Los dirigentes no pueden apernarse si existe la capacidad de la asamblea para removerlos. La dirigencia tiene que ser una acción viva.

Juntando fuerzas, la principal tarea

1. De la fuerza depende que le vaya bien a los trabajadores
El éxito en la negociación depende del nivel de organización, de la unidad, de la conciencia de clase, de la astucia de trabajadores y dirigentes. Entonces la tarea principal de la organización es juntar fuerza.
Muchos dirigentes y trabajadores creen que lo importante para que te vaya bien en una negociación, es que seas ducho técnicamente. Contar con la asesoría de economistas y abogados sirve, pero lo que decide que te vaya bien o mal es la fuerza de los trabajadores, la fuerza del sindicato. Frente a una organización débil el patrón ni se inmuta y rápidamente la aniquila o ignora, pues no se siente amenazado.

2. Acumular fuerza, número de personas y conciencia del sindicato
La fuerza está compuesta de dos cosas: de la cantidad de gente que tiene el sindicato y de la conciencia que tienen esas personas de ser trabajadores. Es decir, de lo que es tener que vivir de la venta de su fuerza de trabajo y de la necesidad de mejorar las condiciones de esta venta para vivir con dignidad. Es lo más importante.

3. ¿Cuándo hay que pasar a la ofensiva y cuando mantener la calma?
Los dirigentes suelen no medir ni planificar la pelea con el patrón. Es frecuente que se hagan muchas denuncias en la Inspección del Trabajo sin tener la fuerza para enfrentar al patrón. Las represalias llegan rapidito y pueden ir desde el amedrentamiento hasta el despido de los viejos del sindicato. Primero hay que crecer y organizarse y después pasar a la ofensiva. Con fuerza se presiona al patrón, no de otra manera.

Tener claro cuándo pasar a la ofensiva y cuándo tener calma es estratégico para la sobrevivencia y fortalecimiento del sindicato. Por ejemplo, en una empresa de 100 trabajadores 20 se organizan. Lo primero que hacen es poner denuncia tras denuncia en la Inspección del Trabajo para que vayan a multar a la empresa. ¿Qué hace el empresario? empieza a ver quiénes están en el sindicato y comienza aniquilarlo. Esto sucede por la falta de visión estratégica o de experiencia de los compañeros.

Cuando tienes ropa se puede mandar el pencazo. Tienes que tener una fuerza importante capaz de generar daño efectivo al patrón y ahí tener la capacidad de negociar. Uno tiene que pasar a ofensiva cuando tiene la capacidad de resistir el golpe que viene de vuelta por parte del patrón.

La mayoría de los sindicatos que nace y muere, es por esta falta de fuerza. No basta juntarse unos pocos. Está bien hacerlo y pelear, pero uno tiene que pelear con objetivos acordes a la fuerza. ¿Cuáles son los objetivos de la organización? ¿Qué podemos lograr con esta correlación de fuerza? A veces es mejor aguantar reivindicaciones pequeñas para juntar más gente y entonces no sólo ganar el baño, sino que también el comedor y unas lucas más. Siempre hay que tener objetivos de corto y de largo plazo.
La inteligencia y la preparación también son parte de la fuerza. Los sindicatos deben tener una escuela sindical permanente que entregue formación a sus socios y una estrategia clara y definida para presentar un proyecto al patrón y hacer una negociación. Es recomendable mantenerse piola, pensar detenidamente en lo que se va a hacer. Se puede estar oculto o tranquilo un año, dos, los que sean necesarios o bien unos meses. El sindicato tiene que mostrar la fuerza que tiene cuando está seguro de que no lo van a aniquilar.
Es importante no caer en el error de formar el sindicato e inmediatamente entregarle la nómina al patrón. El sindicato está obligado a informarle a la empresa solamente de los dirigentes, no tiene que mostrar la nómina de afiliados. Salvo que quieras que te descuenten por planilla la cuota sindical, nadie se tiene porqué enterar de quiénes son socios. Lo mejor es cobrar la cuota por mano y así no le entregamos información gratis a la empresa. Ocultar el número real de trabajadores que se tiene protege la organización y sirve para poner nervioso al empresario, se blufea un poco y eso es bueno.
En la negociación colectiva sí estás obligado a mostrar tu fuerza, porque tienes que presentar la nómina de trabajadores involucrados en la negociación. Lo que se recomienda en general es armar el sindicato, mantenerlo clandestino, juntar gente y cuando tienes un piño más o menos hacer la negociación o golpear al patrón de alguna manera.

 

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